Naoki Urasawa tiene una habilidad ligeramente peligrosa para el sueño del lector: plantea una pregunta en las primeras páginas y, cuando uno quiere darse cuenta, ya son las tres de la mañana y necesita saber qué ocurrió hace veinte años con un personaje que apareció durante cuatro viñetas. Esa capacidad para construir misterio es una de las razones por las que Monster, 20th Century Boys y Pluto siguen apareciendo en conversaciones sobre los grandes thrillers del manga.
Nacido en Tokio en 1960, Urasawa inició su carrera profesional en 1983 con BETA!. Antes de convertirse en sinónimo de conspiraciones, médicos perseguidos y recuerdos infantiles inquietantes, también trabajó en historias deportivas, comedia y aventuras.
Yawara! demostró que Urasawa no necesitaba asesinatos para atrapar
Yawara! fue uno de sus primeros grandes éxitos. La historia de una joven prodigio del judo que preferiría llevar una vida normal ya mostraba algo fundamental de su escritura: el conflicto grande funciona mejor cuando el personaje tiene un deseo sencillo y reconocible.
Después llegarían obras como Master Keaton y, en 1994, Monster. Allí Urasawa construyó un thriller europeo alrededor del doctor Kenzo Tenma y Johan Liebert. El Japan Media Arts Festival premió Monster en su primera edición, y más adelante también reconocería 20th Century Boys y Pluto.
20th Century Boys: recuerdos infantiles convertidos en amenaza
Si Monster es precisión quirúrgica, 20th Century Boys es Urasawa jugando con una caja enorme de juguetes. La serie mezcla una pandilla de amigos, símbolos creados durante la infancia, culto, terrorismo, música rock y saltos temporales. Lo extraordinario es que, incluso con decenas de personajes, la historia mantiene una fuerte sensación de memoria personal.
Ese manejo de los elencos numerosos es una de sus marcas. Los secundarios rara vez parecen piezas destinadas únicamente a explicar algo; tienen trabajos, miedos, familias y pequeñas decisiones que terminan afectando a la trama principal.
Pluto y el arte de reinterpretar sin borrar el original
En Pluto, Urasawa y Takashi Nagasaki tomaron un arco clásico de Astro Boy, de Osamu Tezuka, y lo reconstruyeron como un misterio de ciencia ficción. En lugar de intentar “modernizar” a Tezuka mediante cinismo, la obra conserva preguntas profundamente humanas sobre guerra, odio, duelo y empatía.
Quizá por eso Urasawa funciona tan bien incluso para lectores que no suelen leer manga. Sus páginas utilizan recursos muy propios del medio, pero sus obsesiones son universales: ¿qué recordamos?, ¿qué elegimos olvidar?, ¿hasta dónde puede cambiar una decisión la vida de otra persona?
La mala noticia es que sus misterios suelen ser largos. La buena es que precisamente ahí está el placer.

